Tips para ejercitarte con tus hijos

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Encontrar el tiempo para ejercitarte SIN niños suele evitar que comiences a entrenar, por eso te damos 10 tips para logres ejercitarte CON niños

Sé realista: Probablemente no vas a tener noventa minutos para gastar en pesas y en la caminadora. Sé en cuanto al tiempo que tienes disponible y luego, maximiza ese tiempo.

Tus ejercicios probablemente tendrán que ser en casa o empujando un coche, pero ¡sincérate!. Quieres hacer ejercicio y tus hijos quieren estar contigo

Cualquier cosa es mejor que nada: Alguna veces sientes si no vale la pena vestirse por veinte minutos de ejercicio.

Todos conocemos ese sentimiento que viene cuando pones la sangre a fluir y comienzas a mover el cuerpo, y siempre vale la pena.

Incluso cuando tengas sólo veinte minutos, escoge el ejercicio.

Informa a tus hijos: Dile a tus hijos lo que vas a estar haciendo. ¡Vas a buscar un video en la TV o vas a ir a correr?

Hazles saber que va a pasar mientras te estás ejercitando. ¿Decidiste cambiarte de ropa y mover el cuerpo para sentirte mejor? Establece un escenario.

Hazle saber a tus hijos que lo disfrutas y que te hace feliz. Diles que esperas que ellos hagan ejercicio contigo, y si no lo hacen, si pueden darte ánimos o jugar y hacer actividades que hayas puesto para ellos.

“Mami, ¿Puedes darme un poco de agua?” “Claro cariño”. Para un segundo, busca el agua, y vuelve a tu rutina.

Dale a tus hijos cosas que hacer: tal vez tus hijos no quieran hacer ejercicios contigo o animar. Pero, seguramente querrán seguir cerca de ti.

Encuentra un espacio en el mismo salón en el que estés y mantenlos cerca. Pon una sábana con unas cuantas actividades.

Cosas como libros para colorear, historietas, una tablet o cualquier otra cosa que puedan hacer por sí solos, eso les dará algo en qué ocuparse mientras haces ejercicio.

Habla con tus hijos mientras haces ejercicio: pregúntales cómo están o con qué están jugando. Diles “hola” y diles que los amas.

De esta manera ellos van a saber que estás ahí para ellos y que estás disponible, aún cuando tu atención está en la pantalla o en el pavimento.

Asegúrate de tener meriendas y agua: piensa de manera adelantada en lo que tus hijos puedan necesitar mientras entrenas y prepara todo antes de comenzar.

Una botella de agua, snacks, y una ida al baño puede asegurar que completes tu entrenamiento.

Involucra a tus hijos: haz que escojan y preparen su ropa de entrenamiento la noche anterior también (¿cómo que no preparas tu ropa de entrenamiento anterior? ¿nunca seguiste los consejos de Oprah?). Pregúntales si quieren utilizar zapatos deportivos o medias o si prefieren andar descalzos.

Averigua que tipo de ejercicio podría gustarles, si baile, o bootcamp o tal vez kickboxing. Mientras estas entrenando, felicítalos y ¡recuerda que están trabajando juntos!

Debes estar atenta a no actuar como si estuvieran en el medio.

No pospongas el entrenamiento: Si tu y tus hijos están listos, comiencen de inmediato.

De otra manera se te va a ir todo el día. Puedes retrasar un poco el parque o la ida a la tienda y llenar el tiempo con tareas innecesarias buscando postergación.

Esto no sólo te roba el beneficio de sentirte bien todo el día, sino que forma el día de tus hijos.

Debes saber cuándo parar: si tus hijos están enfermos o están en un momento realmente difícil, las posibilidades de hacer un entrenamiento sin dañar su relación son pocas

No te obsesiones tanto con lograr tu entrenamiento que puedas perder la vista de la realidad. Hay días en los que sencillamente no va a funcionar.

No dejes que eso dañe tu días (¡tampoco dejes que eso se vuelva una excusa!)

Prepárate para el éxito: Si realmente quieres hacer ejercicio de manera constante con tus hijos, haz un plan. Piensa cómo va a ir ese bloque de tiempo, y prepárate para eso.

Recuerda que tus hijos te aman y quieren estar contigo, y que todo el objetivo de hacer ejercicio de esta manera es que puedas estar con ello.

Ajusta y planifica de acuerdo a eso.

Si eres realista y preparada, es posible que hagas ejercicio con tus hijos. Antes de que te des cuenta, tus hijos pueden los que te recuerden que aún no has hecho tus ejercicios del día.

Y aunque lo creas o no, hay muchos beneficios en ejercitarse. Tanto para tus hijos como para ti. Tal vez ya alguno de tus hijos quiere ponerse en forma y otro puede practicar algún deporte, entonces ¿por qué no ponerte los zapatos y salir a correr con compañía para esa tarde?

El ejercicio es importante para ellos: Aunque pensando con cariño en nuestros años más jóvenes, cuando correr una milla sin pensar y jugar algún deporte antes, durante y después de la escuela sin sudar; nuestros hijos no llevan un estilo de vida tan activo.

Su día está en la mayoría frente a una TV o a un computador, así que el impulso para hacer ejercicios les iría bien.

Un estilo de vida saludable debe ser inculcado: La gente joven no toma las decisiones correcta en cuento a comida y ejercicios de manera instintiva. Ellos necesitan información, el por qué de la dieta, y mucha motivación.

Puede que tomar suficiente agua e incluir proteínas saludables, te lleve varios recordatorios diarios antes de que se convierta en un hábito natural.

Los niños comienzan con menos fuerza y resistencia: Esto puede sonar obvio, pero puedes sorprenderte al principio. Aunque muchos nos consideramos más sedentarios que nuestros hijos, probablemente tome unas semanas que desarrollen la fuerza y la resistencia para mantenerse en un entrenamiento más largo.

Por lo tanto, será mucho más agradable para todos, si tienes sesiones cortas; de 20 minutos de actividad moderada. Luego de unas semanas, puedes añadir más tiempo o ejercicios un poco más fuertes.

Antes de que te des cuenta, ¡puede que te conviertas en la persona que lucha por seguirles el paso!

Pero al principio es importante que consigas tu propio paso.

A los jóvenes les gusta ser incluidos: Esto no sólo significa que puedan unirse. Los niños y adolescentes prefieren escoger las actividades y la ropa que van a utilizar.

“¿Vamos a correr? ¿O jugamos una hora de fútbol?”

Mientras más motivados se sientan, más van a buscar control de su propio estilo de vida saludable. Eso vale la pena el compromiso.

Como todo plan de ejercicio, esto requiere compromiso: Vas a necesitar hacer un compromiso contigo misma y con tus hijos de incluirlos en tu entrenamiento diario. Esto te mantiene a ti y a ellos responsables.

En los días de trote, tus adolescentes van a estar listos para mejorar en su propio tiempo y probablemente te dejen atrás. En los días de caminata, tus hijos van a buscar explicarte todo lo que pasa por sus mentes.

Entrenar con tus hijos es un gran paso para llegar a los hábitos saludables de la próxima generación.

Si no tienes hijos, puedes buscar una persona joven de tu familia o comunidad a la que puedas ayudar.

 

 

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