La diferencia entre caminar, trotar y correr

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La diferencia entre caminar, trotar y correr cae en dos cosas muy específicas y relacionadas: gasto de energía y carga muscular.

Básicamente, caminar, trotar y correr son las formas en las que podemos transportar nuestro cuerpo de un lugar a otro, bajo nuestro propio poder muscular.

Mientras que caminar es un poco sencillo de distinguir entre los otros dos, hay una gran confusión en que es trotar y qué es correr.

La forma más sencilla de medir el gasto de energía es al medir el trabajo que hacemos cuando respiramos.

Usamos alrededor de cinco calorías por litro de oxígeno que respiramos y mientras más trabajen nuestros músculos, mayor será la demanda de oxígeno que hacen y necesitamos respirar más profunda y rápidamente.

Esto iguala las diferencias en los niveles de acondicionamiento físico donde un atleta olímpico encontrará que su velocidad de trote es más como la del correr de todos los demás porque tiene un mejor acondicionamiento aeróbico y mayores niveles de resistencia.

Lo que calificaría como trotar para él dependerá de la carga en sus músculos y de la demanda de oxígeno de sus pulmones.

Por esto es que la sugerencia más comúnmente usada de que trotar es la velocidad a la que no puedes mantener una conversación es realmente válida.

Significa que la carga de oxigeno colocada en los pulmones no es tan pesada por lo que la actividad califica como trotar y no como correr.

Caminar, por ejemplo, es una actividad con un gasto bajo de energía pero a medida que caminamos más y más rápido el gasto de energía continúa incrementando.

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Respiramos más fuerte, hasta que alcanzamos el punto donde la energía que quemamos excede un límite y la respuesta de optimización del cuerpo arranca y cambiamos de marcha.

Un caminante que esté haciendo una velocidad de 8 km/h tiene un requerimiento mayor de oxígeno que un corredor a esa velocidad.

Entonces, por lo tanto, al momento que alcanzamos el límite cambiamos de caminar a trotar.

La cantidad de energía que requerimos cae dramáticamente, una vez más.

Este cambio de caminar a trotar a correr es hecho automáticamente por el cuerpo con el propósito de optimizar la forma en que se mueve y la forma en que usa la energía disponible.

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Esto es importante para aquellas que usan caminar o trotar como un medio para mantener su peso corporal.

Una caminata a un rápido poder (especialmente una donde se usen pesas en los tobillos o en las muñecas) es más probable a quemar más calorías que un trote.

Una carrera lenta no puede necesariamente quemar más calorías que un trote al máximo rango de trotar.

¿Qué tanta energía usamos cuando corremos?

Uno de los errores más comunes que hacemos cuando estamos calculando el número de calorías que quemamos durante una caminata, un trote o una carrera es no tomar en cuenta el número de calorías que hubiéramos quemado si nos hubiéramos quedado en casa viendo TV.

Esto es llamado la quema base de calorías (QBC)

Con el propósito de realmente descubrir cuantas calorías quemamos cuando nos ejercitamos, debemos realmente tomar la Quema Total de Calorías (QTC) y sustraer la Quema Base de Calorías (QBC) y eso nos dará la Quema Neta de Calorías (QNT) la cual debe decirnos si realmente nos merecemos un helado o no.

Debido a la fisiología adaptativa del cuerpo, la cual cambia su arreglo biológico después de un ejercicio intenso, hay otro beneficio más que correr tiene sobre el trotar o el caminar y es la quema posterior de calorías.

La quema posterior de calorías es un estado elevado de calorías que están siendo quemadas que está por encima de la Quema Base de Calorías que normalmente tenemos al descanso y la cual persiste por algo de tiempo después de un ejercicio aeróbico intenso.

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Esta razón es por la que los entrenamientos por intervalos a alta intensidad (HIIT) son tan efectivos y es también porque el correr a un ritmo desafiante produce mejores resultados, más rápido que caminar.

Después de caminar el cuerpo regresa a su Quema Base de Calorías casi inmediatamente mientras que el correr fuerte produce un estado de consumo elevado de energía que puede persistir por hasta media hora después.

Cómo una regla, el correr quemará acerca del doble de cantidad de calorías que caminar, y eso es sin tomar en consideración la quema posterior de calorías.

Trotar está en el medio de estas dos y puede a veces dar menos quema de calorías que una caminata fuerte ejecutada con pesas en las muñecas y en los tobillos.

Si estamos usando caminar como el medio principal de entrenamiento cardiovascular al momento necesitamos caminar el doble de lo que pudiéramos correr si queremos alcanzar la quema de calorías.

Por lo que tenemos que hacer dos kilómetros de caminata por cada kilómetro que correríamos para obtener aproximadamente el mismo gasto de energía.

Finalmente, debemos recordar la respuesta adaptativa del cuerpo al ejercicio.

Constantemente se optimiza con el propósito de disminuir el gasto de energía.

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Eso significa que si caminamos la misma distancia todos los días por tres meses mientras que vamos mejorando en eso, también será más sencillo.

No quemaremos la misma cantidad de calorías y necesitaremos incrementar el ritmo o comenzar a trotar. Lo mismo va para trotar. En algún punto necesitamos empezar a correr.

Y cuando corremos necesitamos encontrar la forma de desafiarnos a nosotras mismas bien sea al mejorar nuestra velocidad o al incrementar la distancia que corremos o al mezclar el ritmo con el hacer el equivalente en carrera al entrenamiento por intervalos a alta intensidad (HIIT) donde estemos constantemente subiendo el ritmo y de vuelta otra vez y luego repetir.

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