¡8 mitos del gimnasio al descubierto!

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Algunas de las teorías de salud y ejercicios suenan posibles, mientras otras parecen poco probables. De ambas maneras, siempre estamos lo suficientemente interesados como para probar esas teorías y en poco tiempo recomendárselas a otras personas.

Como las teorías y consejos van pasando de boca en boca, regularmente terminamos con información que es más ficción que realidad.

Aquí, el entrenador Kristoph Thompson nos ayuda a dejar las cosas claras:

“Vamos a eliminar la mala información para que puedas ayudarte a entrenar de manera más inteligente y con más fuerza.”

1. Las pesas son sólo para atletas serios

Muchas personas piensan que las pesas son solo para fisicoculturistas, pero incluir pesas en tu programa o rutina le va a dar una nueva dimensión a tus ejercicios y te va a retar más. Las máquinas son recomendadas para principiantes pero una vez te sientas cómoda, busca el equivalente de esa máquina en pesas y comienza a intentarlo.

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Las pesas requieren que trabajes no sólo el músculo que tomes como objetivo sino también los músculos que estabilizan la coyuntura que estas moviendo. Los movimientos que haces mientras te ejercitas con las pesas se acercan mucho a los movimientos que haces todos los días, como levantar las bolsas del supermercado del piso, o levantando a tu bebé.

Cuando haces estas acciones, tus músculos están en constante trabajo para estabilizar el movimiento pero cuando te ejercitas en una máquina, es la máquina la que te mantiene estable. Tener músculos de estabilización fuertes va a reducir el riesgo de lesiones.

Las máquinas también permiten que los desbalances musculares pasen desapercibidos porque un pierna o un brazo más fuerte va a compensar el trabajo del otro, lo que va a aumentar la disparidad.

Las pesas hacen que cada extremidad trabaje independientemente, eliminando las diferencias de fuerza entre el lado derecho y el izquierdo del cuerpo.

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