Top 5 tips para sentirse motivada a ejercitarse después de un largo día de trabajo

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Mientras que soy una gran fanática del acondicionamiento físico, hay ciertas veces en las que no quiero ejercitarme, incluso cuando sé que debería hacerlo.

Vamos a aceptarlo, después de un largo día de trabajo, sentarse en el sofá a ver la TV o conectarse un rato a internet puede sonar como algo mucho más atractivo que dirigirse a un gimnasio lleno de gente.

Ejercitarse en las mañanas, aunque sea algo muy beneficioso, no es a menudo una opción de preferencia de la mayoría de las mujeres trabajadoras.

Entonces, ¿cómo puedo hacer para sentirme motivada des pues de un largo día de trabajo para ejercitarme si no eres una fanática del acondicionamiento físico y algunas veces simplemente odias la pura idea del ejercicio?

Bueno, esa es una buena pregunta, y una en la cual pienso muy a menudo.

Si en realidad no te gusta ejercitarte, o necesitas un cambio en tu forma de pensar, es momento de que empieces a incrementar tu motivación al ejercicio.

Si sabes que necesitas ejercitarte, pero algunas veces lo que te falta es la motivación, entonces trata de llevar a cabo estos 5 simples trucos que pueden hacer una gran diferencia.

1Lleva tu ropa de ejercicio al trabajo

La noche antes de que vayas a trabajar, empaca un bolso de gimnasio con todas las ropas que necesitas, luego lleva el bolso contigo al trabajo (o solo mete todas las cosas en tu maletín).

El efecto de llevar las ropas de ejercitarte contigo al trabajo es muy poderoso en el subconsciente de tu mente, de esa manera puedes ir directo al gimnasio desde el trabajo.

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En el mismo instante en que llegues a tu casa directo del trabajo y te sientes en el sofá, ¡no hay vuelta atrás!

Si tu gimnasio está en tu residencia, o casa, evita sentarte antes de que vayas a hacer tu entrenamiento.

Idealmente, al mismo momento que llegues a casa, ve a cambiarte, y luego ve al gimnasio.

Tienes que crear un hábito.

No quieres darte a ti misma el tiempo de comprometerte en un profundo monologo interno acerca de si deberías o no hacer tu entrenamiento.

2Organiza tus entrenamientos

Algunas veces coloco mis entrenamientos en  mi calendario y los trato como si fueran una reunión importante de negocios a la cual no puedo faltar.

Al tenerlos en mi calendario por la semana, estoy pensando en ellos y mentalmente me estoy preparando para hacer mi entrenamiento.

Esto también ayuda a hacer el ejercitarse una prioridad.

Mi horario es impredecible y le falta estructura, así que esto es de gran ayuda para mí.

Idealmente, trato de entrenarme al mismo momento del día y los mismos días para hacer del ejercicio un hábito, pero repito, el sólo ver los entrenamientos anotados en tu calendario puede ser muy útil.

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3Toma una clase en el gimnasio o consíguete un compañero

Ejercitarse con otras personas puede ayudar a hacerte sentir motivada al ejercicio.

Cuando estás sola, realmente necesitas esa motivación intrínseca, pero ejercitarte con un grupo de personas ayudará a que te exijas mucho más a ti misma.

Si ya estás inscrita en un gimnasio, trata de anotarte en un par de clases como entrenamiento de fuerza para todo el cuerpo, o boxeo, si lo ofrecen.

Otra opción es conseguirte un compañero(a) de gimnasio que entrene contigo, puede ser un compañero de trabajo, tu pareja, o una amiga.

El apoyo grupal es muy, muy poderoso.

4Crea una regla

Tengo una regla establecida de que no importa que locura ocurra en mi vida, no voy a ejercitarme menos de 3 veces en una semana.

Esto significa que no puedo estar más de 2 días sin ejercitarme (casi empiezo a ponerme nerviosa).

Pienso que lo absolutamente mínimo permitido debería ser ejercitarse por lo menos 2 veces a la semana por 30 minutos.

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No vas a “intentar” hacer tu entrenamiento, o vas a decir que “deberías” ejercitarte, ¡tú “debes” ejercitarte!

Si eres una mujer profesional y trabajadora, estás sentada sobre tu trasero consumiéndote si no te ejercitas. Esa es una cruda realidad.

Tu cuerpo está diseñado para moverse, no para sentarse en una silla mirando una computadora durante todo el día.

5Recompénsate a ti misma

Tal vez puede ser ir a ver una película en el cine, comprarte una nueva ropa para ir al gimnasio, o un masaje, el recompensarte a ti misma por entrenarte puede ayudarte a mantenerte motivada.

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Mientras que ciertamente puedes recompensarte a ti misma con ciertos gustos sin haberte ejercitado, la recompensa se siente mucho mejor y la sientes mejor merecida después de un buen entrenamiento.

Si alguno de estos tips ha funcionado para ti, o si tienes algún otro tip que te gustaría compartir acerca de métodos o estrategias que te ayudan a permanecer motivada, por favor deja un comentario.

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