¿Cómo respirar en ejercicios aeróbicos?

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Aquí tenemos unas cuantas preguntas que deberías hacerte:

¿Te gustaría quemar más grasa durante tus entrenamientos? ¿Quisieras reducir la fatiga y lesiones relacionadas con el ejercicio? ¿Te gustaría incrementar tu estamina y resistencia? ¿Te gustaría que tus ejercicios aeróbicos te ayudaran a mejorar tu respiración?

Si la respuesta a algunas o todas estas preguntas es sí, hay una simple cosa que puedes hacer: no dejes que tu cuerpo se quede «sin aliento» en ningún punto de tu entrenamiento. Pues cuando te ocurre esto, disminuyes tu coordinación respiratoria; quemas azúcar en vez de grasa por energía, y te vuelves tensa (lo que puede causarte una lesión); y, en general, vas a disminuir tu resistencia y tu estamina.

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ejercicio esfuerzo

La manera más simple de saber si estás ejercitándote muy intensamente y si te estás quedando sin aliento es tratar de hablar varias veces en voz alta mientras entrenas.

Si no puedes hacerlo sin jadear buscando aire, entonces tus ejercicios ya no son aeróbicos. Son (o están a punto de convertirse en) anaeróbicos, lo que significa que se están haciendo sin oxígeno suficiente y ya no estás quemando grasa por energía.

Otra forma de ver que es lo que pasa, es que estés hiperventilando, lo que significa que no estás llevando el oxígeno a donde lo necesitas en tu cerebro y cuerpo, y te vas a sentir como si ya no puedes respirar, incluso cuando tengas suficiente de ese oxígeno corriendo por la sangre.

Una manera simple de asegurar que estás entrenando a un nivel que no te haga daño ni te deje sin aire, es inhalando y exhalando por la nariz. Si haces esto, rápidamente vas a descubrir (especialmente al principio) si probablemente tienes que trabajar a un ritmo más lento o menos intenso durante todo tu entrenamiento.

Sin embargo, gradualmente tu coordinación respiratoria y química sanguínea van a mejorar y vas a ser capaz de hacer y progresar más, rápidamente; y eventualmente vas a llegar mucho más lejos de tus límites previos. Puedes también, si lo deseas, exhalar lentamente a través de tus labios entrecerrados (como mencionamos anteriormente)

Otra opción es utilizar tu ritmo cardíaco (pulso) como guía. En su libro The Portable Personal Trainer, Eric Harr nos sugiere que restemos nuestra edad de 180 para determinar cual debe ser el más alto límite de nuestro pulso mientras nos ejercitamos. La clave está en mantenerse por debajo de ese número.

¡En la próxima página te damos más consejos!