Cómo dejar de comer emocionalmente

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La razón #1 por la que las personas tienen sobrepeso es porque están comiendo cuando están hambrientas de forma emocional. No cuando están hambrientas físicamente.

El hambre física es una sensación gradual que sentimos en nuestro estomago, y cualquier comida parece atractiva. Normalmente nos sentimos bien después de comer.

La mayoría de las personas comen cuando están hambrientas emocionalmente, sin embargo.

El hambre emocional viene de repente y tenemos antojos por comidas específicas, Con el hambre emocional podemos comer un bocadillo tras otro y nada nos la quita.

A menudo nos sentimos culpables después de comer emocionalmente.

¿Por qué?

Es porque no estamos hambrientas por comida, estamos hambrientas por algo más.

Tal vez sea la forma de aliviar el estrés, tal vez sea una distracción, tal vez sea un escape rápido. Tal vez sea un engaño. Tal vez sea un sentimiento de control.

Ten en cuenta: nunca se trata acerca de la comida por la que sentimos antojo, es acerca de lo que la comida nos permite evitar.

Aquí hay una forma simple pero poderosa de determinar si estás hambrienta física o emocionalmente.

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La prueba del brócoli

La llamo la prueba del brócoli (LPB). Simplemente hazte esta pregunta:

¿Me comería un brócoli en este momento? Si tu respuesta es “si” entonces estás hambrienta físicamente. Puedes comer.

Si tu respuesta es “no” entonces estás hambrienta emocionalmente. No estás realmente hambrienta por comida.

Estás hambrienta por algo más (alivio del estrés, una distracción, un escape rápido, etc.)

La idea es que cuando estés físicamente hambrienta cualquier comida te parece atractiva. Si el pensamiento de un vegetal no te parece algo atractivo entonces no estás hambrienta físicamente.

El primer paso para superar el comer emocionalmente es estar consciente de eso. Ahora, ¿Qué pasa si te das cuenta de que estás emocionalmente hambrienta? Esa es la siguiente parte.

Antes de que continuemos, quiero compartir porque el “consejo”, “solo come menos y muévete más”  es tan inútil y no hace ningún efecto.

¿La razón? No ataca la psicología de la pérdida de peso.

Las tácticas sin la mentalidad y psicología apropiada, es como realizare una cirugía bariatrica sin entender en realidad porque estamos comiendo en exceso en primer lugar.

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Si no entendemos la causa raíz, estamos simplemente retrasando lo inevitable: ganar el peso de regreso.

Sin una base, los esfuerzos son una pérdida de tiempo. Esto es porque las “dietas” no funcionan a largo plazo. Ellas no cambian hábitos ni comportamientos. No se enfocan en la mentalidad.

La mayoría de las personas hacen lo que llamo “la dieta de la comida”. Lo único que cambian es la comida que están comiendo. Si la única cosa que estás cambiando es la comida que estás comiendo, no vas a cambiar a largo plazo.

Soy una gran fan de hacer preguntas. Las preguntas cambian nuestra perspectiva. Y de eso es de lo que se trata todo.

Entonces, si te das cuenta de que vas a comer emocionalmente, hazte estas preguntas:

  1. ¿Qué es lo que me está molestando en realidad? o ¿estoy realmente hambrienta?
  2. ¿Qué puedo hacer por eso?
  3. ¿Por qué no hago algo por eso?

Cuando comemos emocionalmente estamos escogiendo ser débiles. Estamos escogiendo ser débiles por lo que llamo un “trance de comida”. En ese trance de comida, todo es genial.

Nuestra mente finalmente se apaga. Lo que sea que nos está molestando no está más en nuestra mente. Estamos enfocadas solo en el placer de la comida cuando estamos comiendo.

Sin embargo, cuando terminamos de comer – al momento – los buenos sentimientos se van, y nos dejan sintiéndonos culpables y con arrepentimientos.

Poco tiempo después, la razón por la que estamos comiendo emocionalmente regresa de nuevo a nosotras.

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El comer emocionalmente solo suprime los sentimientos. No los cambia. Es como un vendedor molesto tocando la puerta, si no le abrimos continuará tocando.

Podemos bien poder más pronto que tarde. Hasta que respondamos la puerta continuamos suprimiendo las emociones.

En otras palabras, queremos ser poderosas.

Es la verdad, sin embargo. Si lidiamos con lo que nos está molestando, los antojos y las urgencias se irán.

La clave es ser específica acerca de lo que nos está molestando. Por ejemplo, en vez de decirle a otros o a nosotras mismas, “estoy estresada”, prueba con esto:

“Estoy tan estresada porque…” o, “esto estresada debido a…” Mientras más podamos reconocer lo que nos está molestando y tomar en realidad acciones acerca de lo que nos está molestando, menos antojos y urgencias tendremos.

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En otras palabras: enfrentar nuestros problemas, en vez de llenar nuestra boca con comida.

Esta es la única forma de que superemos el comer emocionalmente porque estamos atacando la raíz de nuestras emociones.

Este es uno de los enfoques que le damos a nuestros clientes y es una de las razones que te puede llevan a resultados excelentes y garantizados.



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