La importancia de no autoengañarnos con los propósitos de año nuevo

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Año nuevo, vida nueva. Esta frase tan típica que se suele decir siempre que cambiamos de año puede ser la excusa perfecta para encontrar una motivación de cambio en nuestras vidas y conseguir, en el nuevo año que entra, todos los logros que habíamos dejado aparcados el año anterior. 

Sin embargo, a pesar de que un cambio de año no significa mucho más allá de cambiar un número en la fecha, lo cierto es que los conocidos como propósitos de año nuevo pueden llegar a ser bastante perjudiciales para muchas personas. Además, parece que el hecho de contar con nuevas metas y objetivos para cada año cada vez está más extendido entre la población que, al final, acaba teniendo que enfrentarse a la frustración por no haber conseguido aquello que se propuso. 

Aspectos positivos y negativos de los propósitos de año nuevo

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Los propósitos de año nuevo son, por tanto, un arma de doble filo. Por una parte, siempre está bien valorar nuevos horizontes y proponerse nuevas metas, sin embargo, por el otro lado, podemos llegar a encontrarnos con muchas dificultades al autoengañarnos con propósitos que, muy probablemente, no vayamos a cumplir. El no cumplir estos objetivos puede dar lugar a comportamientos derivados de la conocida teoría de la disonancia cognitiva por no ser capaces de mantener aquello que pensamos que es lo mejor con lo que finalmente terminamos haciendo. 

Por este motivo, queremos haceros reflexionar acerca de esta tendencia a empezar el año con un cambio en nuestras vidas y cómo, si no lo conseguimos, estos propósitos pueden ser más dañinos que beneficiosos para nuestra salud mental. Al fin y al cabo, como en todo en la vida, debemos buscar un equilibrio entre aquello que queremos conseguir y los medios y el tiempo con el que contamos para hacerlo. 

Además, también es importante apuntar que debemos saber enfrentarnos a nuestra incapacidad para llevar a cabo objetivos, sin poner excusas pero escuchándonos a nosotros mismos y siendo conscientes en cada momento de qué podemos y qué no podemos hacer, sea por las razones que sea. 

Los peligros de plantear unas altas expectativas

Podríamos decir que, el máximo peligro de los propósitos de año nuevo, es siempre colocar en nuestra vida unas expectativas demasiado altas que no podamos cumplir con regularidad. En este sentido, no es que sea perjudicial proponernos ciertos objetivos para el nuevo año, si no que la clave está en cómo los vamos a gestionar. 

Aunque no tiene nada de malo hacer una lista con todo lo que nos gustaría hacer cuando empieza un año nuevo, lo que sí debemos evitar es volcar nuestros sueños y objetivos reales en una lista demasiado grande o complicada que finalmente no podamos cumplir. 

En este sentido, si el comienzo del año nos da la motivación para comenzar con nuevos proyectos, es mejor plantearlos con pocas expectativas para que todos los logros que consigamos nos sorprendan y nos permitan disfrutar del camino y del aprendizaje. 

También por esto es mucho más óptimo plantear nuestros propósitos desgranándolos en objetivos mucho más pequeños. Estos pequeños objetivos a corto plazo serán mucho más eficaces para mantener la motivación y nos darán pie a establecer prioridades en nuestro día a día. De esta forma, podremos escoger entre unos y otros sin sentirnos mal y sin ver comprometida nuestra salud mental por no haber podido cumplir con un gran propósito a largo plazo. La clave de los propósitos de año nuevo reside, sin duda, en fijarnos pequeñas metas a corto plazo y en no volcar excesivas expectativas para no fustigarnos en caso de no conseguir lo que nos hayamos propuesto. 

Consejos rápidos para establecer propósitos de año nuevo

Para finalizar con este post, no queríamos terminar sin dar algunos consejos rápidos y eficaces para que podáis aplicarlos a vuestro establecimiento de propósitos de año nuevo. Como casi todo en esta vida, lo más importante es fijarse más en la calidad que en la cantidad de propósitos, ya que tener una lista muy grande será siempre sinónimo de fracaso. 

Hay que tener en cuenta que todos tenemos una vida con una serie de rutinas diarias: trabajo, tiempo con la familia y los amigos, deporte, ocio… si a todo esto tenemos que sumarle el tiempo para hacer los, por ejemplo, 10 propósitos de año nuevo, está claro que no nos darán las horas del día para conseguirlo. Es mucho mejor empezar con uno o dos propósitos e ir ampliando conforme los vayamos cumpliendo. 

Otro consejo es no reprocharse por no poder cumplir con lo que nos gustaría. En muchas ocasiones, hay cuestiones ajenas a nosotros, que no podemos controlar y que nos impiden llevar a cabo todo lo que teníamos planeado para un día. Si esto ocurre, hay que tener claro que no pasa nada y que si hoy no hemos podido terminar algo, mañana podremos hacerlo. 

En definitiva, con estos consejos para ayudaros a establecer vuestros propósitos de año nuevo queremos que, sobre todo, seáis realistas y os podáis apoyar en vuestros sueños para extraer algo positivo y no algo negativo. Al fin y al cabo, estos propósitos están para hacernos sentir felices y completos, no para amargarnos la vida con metas que son inalcanzables.